Raúl Fernández Jódar

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El difícil e imposible camino hacia la laicización total

Publicado: 13/07/2012 09:58

A finales de junio de 2012 el Instituto de Estadísticas de la Iglesia Católica (ISKK en sus siglas polacas) hizo público el porcentaje de asistencia a las misas dominicales en Polonia. Según los datos, que se toman cada mes de octubre desde hace 32 años en todas las parroquias de Polonia, del 90% de la población polaca que se declara católica, sólo el 40% asiste a misa los domingos. Esta cifra está muy por encima de la media del resto de países de la Unión Europea, pero marca una tendencia decreciente de asistencia desde que se realiza esta encuesta. En los años 80 el número de dominicantes oscilaba sobre el 50%. A mediados de los 90 sobre el 46%. En la última encuesta de octubre de 2011 bajó hasta el 40%.

El sacerdote y sociólogo del ISKK, Wojciech Sadłoń, afirmó en la presentación de los datos que el descenso de participantes en las misas de los domingos responde al efecto de la debilitación de la fe, lo que conlleva, en sus propias palabras, "a que no queramos levantarnos el domingo por la mañana para ir a la iglesia" (Gazeta Wyborcza, 29/06/2012).

Esta explicación del porqué del descenso de asistencia a las misas basado en que por falta de fe la gente no se levanta de la cama, es tremendamente superficial. Hay otras muchas explicaciones para justificar que miles de católicos se queden en sus casas y no asistan a misa más allá del puro debate interno metafísico. Cuántos polacos preferirán no escuchar sermones politizados, cuántos polacos rechazarán ver como en las iglesias se autoprotegen los obispos gremialmente en sus negocios o cuántos polacos se sentirán incómodos al oir desde los altares que la fecundación in vitro es como el aborto pero más refinado.

En Polonia la clase política ha estado siempre al lado de la Iglesia, ya sea por creencia o por conveniencia. Los partidos de izquierda nunca se han enfrentado abiertamente a la Iglesia ni estando en el poder ni en la oposición. En un país donde el 90% se declara católico, se presupone que actuar en contra de los intereses de la Iglesia sería contraproducente en cuanto al número de votos.

Pero esta forma de pensar de la clase política polaca se ha demostrado también simplista. Como se ve en las encuestas del ISKK, una persona puede ser creyente y no estar de acuerdo con la Iglesia. Y no tiene que demostrar necesariamente este desacuerdo quedándose en la cama.

Por este motivo, en las últimas elecciones parlamentarias del 2011 un partido nuevo, abiertamente pro-laicización del Estado polaco, alcanzó el 10% del total de votos. El Movimiento Palikot (Ruch Palikota) tiene 40 diputados de los 460 del Parlamento polaco. Este partido liderado por Janusz Palikot, quien da nombre al movimiento, no tiene pelos en la lengua a la hora de tratar los asuntos de la Iglesia.

Todo esto viene a demostrar lo siguiente: si se pretende alcanzar la total laicización de un estado, no se puede esperar años y años a que primero descienda el número de personas que van a misa y después el número de creyentes para de esta manera no ofender a nadie cuando se establezcan leyes que realmente se puedan considerar laicas. La única manera factible de alcanzar la total laicización es mediante la confrontación. No se pueden quitar privilegios a la Iglesia sin perjudicarla y esperar que no se defienda como institución. Tiene derecho a defender lo que considere justo. Pero el Estado, representado por el gobierno, puede hacer lo mismo. Y eso nos llevaría a una inevitable confrontación.

Tanto España como Polonia tienen firmados concordatos que favorecen la posición de la Iglesia en sus respectivos estados. Romper estos acuerdos sólo lo puede hacer un partido que desde el poder no se dedique al cuento de la lechera, sino simplemente a gobernar. Seguramente después y antes de romper los acuerdos con la Santa Sede habría numerosas manifestaciones, pero también se descubriría que muchos creyentes no estarían en contra y que los miedos eran infundados.

La gente sabe asumir las realidades y sabe reconocer la lógica de las cosas. Por eso en España el matrimonio entre personas del mismo sexo ha pasado de ser ciencia ficción a algo cotidiano.

Además, con lo que le gusta a este gobierno recortar, ¿no sabe el señor Rajoy el pico que se ahorraría metiendo la tijera por ahí? Seguro que mucho más que esos millones que ha escatimado a los mineros, entre otros.

 
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01:34 de 01/08/2012
Gracias por el artículo, Raúl. En referencia a las últimas líneas, lo que me parece una vergüenza -el típico acto de doble moral al que nos tiene acostumbrados la Cosa Nostra de la sotana- es que, cuando se propuso que la Iglesia española pagara el IBI, sus relamidos representantes amenazaran con rebajar su ayuda social en comedores y centros de atención a los necesitados... Es decir, jamás de los jamases dirán: "entonces reduciremos el patrimonio para poder financiar la ayuda" o "rebajaremos los gastos de la jerarquía". No. La respuesta es quitar el plato al hambriento. Sí, ya sé que muchas personas en la Iglesia hacen un trabajo ejemplar. Pero también es cierto que tienen un interés: ya sea salvar su alma, o ganar puntos para ello evangelizando a los pobres clientes de sus centros de ayuda. ¿Saben realmente qué es ayudar desinteresadamente? Me parece que esto básicamente se da entre los llamados "curas progres", que antes eran "curas rojos". Pero en general la tendencia en la Iglesia es otra. Una alumna me explicó que en las clases de religión de su escuela la monja-profesora de religión les llevaba pastelitos a clase. Evidentemente, los que iban a clase de ética no tenían pastelitos. Hay que ser rastrero...
21:21 de 15/07/2012
Con lo sencillo que parece que cada cual se pague su creencia.
00:44 de 14/07/2012
Este es un tema apasionante. Una de las causas del fracaso de la segunda república española, fue sin duda los excesos del anticlericalismo auspiciado por sectores importantes de las clases dirigentes republicanas. La situación creada hizo que los estamentos tradicionales del estado, burguesía, ejercito e iglesia se hicieran fuertes y propiciaran el alzamiento: En la transición la izquierda estaba muy debilitada, los dirigentes regresaban del exilio o de las cárceles y solamente tenía el apoyo de las clases trabajadoras que fueron las que forzaron a los despojos del régimen franquista a poner en marcha la reforma política, además carecía de financiación propia y tuvo que plegarse a las condiciones impuestas por los banqueros y financieros, las consecuencias del anticlericalismo republicano le creó un complejo de inferioridad agudizado por el alto porcentaje de católicos de la población de la época y ello a pesar del apoyo de ciertos sectores de la iglesia en la lucha contra el régimen. El gobierno surgido de las elecciones de Marzo de 2004 en su ánimo de exaltación del "Talante" quiso dar un ejemplo de su capacidad de tolerancia, debido a ese complejo de inferioridad ante la promoción de leyes contrarias a la doctrina eclesiástica, que produjo una fuerte confrontación.Para contrarrestar su fuerte oposición aceptó un concordato que mejoraba con mucho el anterior. Realmente el camino es sumamente difícil pero ello no debe ser motivo de conformidad sino un acicate para avanzar en esa dirección con tesón e inteligencia y sin prisa pero sin pausa.
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Victor Zuazua
20:11 de 13/07/2012
En este tema, a mí me ha irritado siempre la posición totalmente hipócrita del PSOE. Del PP ya sabemos que solo podemos esperar el arrodillarse ante la iglesia, pero los ocho años de los socialistass, fueron un golpe bajo para los que defendemos la total separación iglesia-estado, y el fín de los privilegios de esta o cualquier iglesia que a alguien se le ocurra. Ya podemos esperar arrodillados, más que sentados, que esto dura otros 2000 años.
11:05 de 13/07/2012
La iglesia ha sabido siempre usar el miedo como arma de sometimiento, y no solo el miedo al infierno sino el miedo a ser distinto, a señalarse.Hoy la gente se ha liberado de las ataduras eclesiasticas, el desarrollo económico ha transferido el miedo desde los confesionarios a la pérdida del estatus de clase media del que tan satisfechos nos sentimos. Aun así seguimos sufriendo las consecuencias de los pactos con el estado vaticano. ¿Hasta cuando tendremos que soportar los intentos de imponernos una determinada moral pública que pagamosentre todos? Entre todos los ue pagamos impuestos, claro!