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Rebeca Gómez Headshot

Ser mujer y llevar tatuajes

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Creo que amo el invierno porque de esa manera mi cuerpo no se ve tanto como en verano. Las curvas se disimulan con los abrigos y las piernas lechosas se tapan con los pantalones o las medias tupidas. La manga larga cubre mis brazos rollizos y la bufanda disimula mi papada. En verano estoy expuesta, al sol, al calor, a los mosquitos y a las personas. Jodidas personas.

Esta soy yo hace 3 años. Poco antes de empezar la andadura WLS y de quererme como me quiero ahora. Sigo odiando el verano, pero ya no es por lo de antes, ahora es porque me he dado cuenta de que siempre lo he odiado por la combinación trabajo+calor+sudor y eso es mierda. Sin embargo, cuando modificas la fórmula y metes vacaciones+piscina+playa+heladitos+aire acondicionado, la cosa cambia, joder si cambia.

Solo hay una cosa que me sigue incomodando del verano: que se me vean los tatuajes. Sí, vaya chorrada, si te incomoda ¿para qué te los haces? Pues porque me gustan, representan mil cosas para mí y porque me sale del 'toti', lo que no me gusta es que se me queden mirando o me juzguen por llevarlos. Lo que nos lleva al post de hoy: ser mujer y llevar tatuajes.

Me apasionan la verdura, la fruta y el chocolate en cantidades indecentes

Hola, me llamo Rebeca, tengo 33 años, soy empresaria de éxito, tengo una carrera, dos másteres y, además, me permití el lujo de hacerme maquilladora profesional. Soy empollona, me gusta estudiar, soy ordenada y limpia, visto muy bien, tengo una conversación interesante, me gusta viajar, las cosas freaks, los chistes malos y mis obsesiones son Hello Kitty, Batman y Harry Potter. Me apasionan la verdura, la fruta y el chocolate en cantidades indecentes. Parezco borde pero en realidad soy muy dulce, mimosa y muy muy muy cínica. Ah, y llevo muchos tatuajes (cuando digo muchos es muchos, por eso este post lo suelen entender al 100% las personas muy tatuadas, no las que llevan una estrella en el tobillo).

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¿Os gusta mi presentación? Pues a muchos hombres les vuelve locos hasta llegar a la parte de los tatuajes. Bueno mentira, la parte de los tatuajes les gusta más que el resto, pero enseguida me meten en el saco de "mujer que me gusta pero que solo me tiraría porque no puedo presentar en casa. Tatuajes. MEEEC". No, no estoy flipada. Y no, no estoy generalizando. Ya os contesto antes de leeros: he dicho "a muchos hombres", no "a todos los hombres".

Pues me ha pasado un par de veces, de eso que le gustas una barbaridad al tipo en cuestión, pero de gustar de enamorarse hasta los huesos y de decirte que eres la mujer de su vida y de casi ponerte un anillo en la mano. Y llega el momento en el que tienes que conocer a los progenitores y, en pleno verano, el muchacho te pide que te pongas una chaqueta porque no les ha dicho que eres una aficionada a la tinta y no quiere que se enfaden. Yo, tonta de mí, obedezco pensando que mi personalidad les va a encandilar y así es: enamoro a la madre y me camelo al padre. Ya puedo escuchar campanas de boda y decido quitarme la chaqueta porque prefiero que me vean la tinta antes que seguir sudando como una cerda. Y ahí está: la mirada, la puta mirada juzgando.

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La mirada definitiva que hace que me ponga a la defensiva y lance un "¿qué?". Y la respuesta, cobarde como siempre: "nada nada" (sonrisa falsa). Pero sabes que pasa, y un mes después discutes con él por alguna chorrada, y esa vez, en vez de acabar con un polvo de reconciliación acabas escuchando: "Rebeca, mi madre cree que no eres adecuada para mí, porque qué va a pensar la gente cuando vean que su nuera va como una delincuente". JURAO, JURAO Y REJURAO. Pues claro, la pobre Rebeca hace un moonwalk, se quita el sombrero, se aprieta el 'toti' y hace un AU! MOVE ON.

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Evidentemente el porcentaje de hombres que me han hecho esto es bajo, muy bajo; pero bastante traumático porque sabes que les gustas y que no tienen los cojones de hacer nada serio por culpa de los prejuicios. Por eso asocio llevar tatuajes un poco con lo de ser gorda: siempre hay alguien que te va a juzgar y se va a sentir con el poder de decirte lo primero que le dé la gana y por ello va a conseguir que gente con una personalidad nula no sea capaz de poder darte la mano con la cabeza bien alta. No importa que seas una persona válida, lo que importa es el qué dirán, valiente país de cotillas. Lo que nos lleva al siguiente punto: ser mujer tatuada y buscar trabajo.

Todo iba bien hasta que un día se me vio un pequeño tatuaje y ¡ay mi madre la que se formó!

Pues a ver, os he hecho una mini presentación cutre de mi persona porque me sirve para presentar un poco el siguiente tema. Tengo estudios realizados en universidades buenas, estoy más que capacitada para realizar mi trabajo con responsabilidad. He trabajado en banca, trajeada, con tacones y toda la parafernalia, el 'disfraz de la semana' que lo llamaba yo. Todo iba bien hasta que un día se me vio un pequeño tatuaje y ¡ay mi madre la que se formó!

Mi jefe ya no me trataba igual, me empezó a hablar de una manera menos formal y ya no era Srta. Gómez, pasé a ser Rebeca. Me preguntaban (de forma poco elegante) que si llevaba más tatuajes y dónde (Stop asking me the same questions, for God's sake!) y mi -antes impecable- trabajo pasó a segundo plano. Trabajé en tiendas de ropa, centros de estética y más sitios del estilo pensando que allí nadie me juzgaría, pero al llegar el verano siempre pasaba lo mismo: "Uy, si vas llena de tatus, ¿y eso? si tienes estudios y se te ve buena persona, pareces esa de la tele".

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Kat Von D hasta las narices de ser la representante de todas las mujeres tatuadas y nosotras hasta las narices de que nos asocien a ella


Esa frase. Esa puta frase. Qué tendrán que ver mis estudios con mi cuerpo, señora. En mi trabajo actual sigue pasando; llega el calor y cuando viene algún cliente y me ve los tatuajes cambia la cara y sé que está pensando: "¿Esa chica me hace los números y me dice lo que tengo que pagar a Hacienda?" Holi, sí, soy yo.

Qué triste es tener que ir con el CV en la boca para cualquier conversación, qué triste es que te juzguen y te encasillen por llevar arte en la piel. Porque sí, es arte, aunque sea una mierda pinchada en un palo, aunque se te haya puesto de color verde con el paso de los años. Fue tu decisión, en su día lo amabas y para ti significaba mil cosas. Nadie debería juzgarnos ni por nuestro físico, ni por nuestra vestimenta y menos por nuestras decisiones sobre lo que queremos hacernos en el cuerpo. Y ojo, ahora me voy a poner muy punk: yo voy llena de tatuajes y no he hecho nada malo en mi vida, en cambio los que llevan traje y corbata hacen un '¡me lo llevo!' pero como tienen ese falso buen aspecto nadie desconfía. Ahá.

Lo que me lleva al último punto: personas que dicen que las mujeres tatuadas son menos femeninas, bastas, catetas, sin estilo ni elegancia. Lo he tenido que leer en varios blogs, revistas, foros, etc. Mujeres y hombres que, como es lógico, tienen gustos distintos a los míos y no les gustan los tatuajes. Que oye, me parece estupendo; pero no des por sentado y no discrimines a una mujer tatuada; no restes valor a su cuerpo, su mente y a toda su persona porque a ti no te parecen estéticos los dibujitos. Podemos ser más atractivas que una mujer sin tatuajes, tener más estilo y más savoir faire que muchas. Y lo de ser cateta, pues bueno, todos los artistas han sido unos incomprendidos en algún momento de su vida.

¡Respeta, tolera y no catalogues a las personas por su aspecto físico!