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Porque te tenía en mis brazos

09/06/2017 07:32 CEST | Actualizado 09/06/2017 07:32 CEST

Mi paciencia estaba agotándose hoy. Lo único que tenía en mente era reservar unos minutos para mí misma, pero al dormirte tan rápido sobre mi pecho, la decisión ha sido fácil, por encima de una larga lista de tareas que tengo pendientes. Porque, en lugar de todo eso..., te tenía en mis brazos.

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Iba a vaciar el lavavajillas y fregar la rebosante pila del fregadero, pero no lo he hecho. Porque te tenía en mis brazos.

Iba a doblar la ropa, que lleva más tiempo del que me gustaría abandonada en la secadora. También iba a volver a lavar la colada, que se quedó mojada toda la noche, pero no lo he hecho.

Porque te tenía en mis brazos.

Iba a darme una ducha de un par de minutos. Con un poco de suerte, iba a secarme el pelo con el secador y, quizás, hasta ponerme un poco de maquillaje, pero no lo he hecho.

Porque te tenía en mis brazos.

Iba a contestar unos correos del trabajo y unas cuantas llamadas perdidas que tenía que haber devuelto durante las últimas 72 horas, pero no lo he hecho.

Porque te tenía en mis brazos.

Iba a aspirar las migas de las galletitas que has ido esparciendo sin querer por todo el salón y bajo la escalera, y también iba a limpiar algunos de los juguetes que hay desparramados en cada una de las habitaciones de la casa salvo en el cuarto de los juguetes, pero no lo he hecho.

Porque te tenía en mis brazos.

Iba a preparar la cena en la olla y revisar la montaña de cartas que lleva esperándome en la encimera desde el lunes, pero no lo he hecho.

Porque te tenía en mis brazos.

Iba a llevarte a la cama para acostarte, y estoy segura de que no te habrías enterado. Quizás habría sido incluso más cómodo para ti. Pero no lo he hecho.

Porque te tenía en mis brazos.

Mírate, ya llegas con las piernecitas encogidas a la silla y parece que fue ayer cuando aún tenías que apoyar los piececitos en mi estómago.

Tu respiración y tus adorables manitas caen suaves sobre mí, aunque pronto preferirás estirarte en tu propia cama.

Después de todo, parece que mis planes para hoy no iban a llenarme tanto como lo que tengo aquí mismo, en mis brazos. He encontrado la paz, la serenidad y la satisfacción así, gracias a una decisión muy sencilla:

Porque te tenía en mis brazos.

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Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco