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Desmontando el 'timo' del gas en Doñana

15/03/2017 14:07 CET | Actualizado 18/03/2017 10:18 CET

El Gobierno andaluz quiere desmontar el timo que la empresa Gas Natural ha montado en Doñana para lograr almacenar gas en el subsuelo del espacio natural más emblemático de Andalucía. En concreto, el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, ha puesto sobre la mesa del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España un informe que debe remitirse ahora a la Comisión Europea y que tiene como objetivo fundamental que se haga una evaluación conjunta de los riesgos ambientales de los 4 proyectos que Gas Natural tiene para hacer en Doñana sus depósitos de gas.

El gran timo de Gas Natural fue ese: dividir lo que era un gran proyecto industrial en cuatro: Marismas Occidental, Marismas Oriental, Saladillo y Aznalcázar. De esta manera evitaba que se evaluara conjuntamente su impacto ambiental sobre el espacio natural, como obliga la Ley de gestión integrada de la calidad ambiental.

Con el proyecto partido en cuatro, Gas Natural eludía en parte las limitaciones que le imponía estar en el Espacio Natural de Doñana y dentro del espacio de la Red Natura 2000. Aun así, la Junta de Andalucía se negó a dar los permisos para el proyecto Marismas Oriental, que seguía situado dentro del espacio protegido, pero no podía hacer nada para impedirlo con Marismas Occidental y con Aznalcázar.

En marzo de 2015, la Comisión Permanente del Consejo de Participación de Doñana pidió que se evaluara conjuntamente el impacto de los proyectos de Gas Natural. Lejos de aceptar esa petición, el Gobierno central acabó declarando el proyecto de Gas Natural de interés general y hasta aportando una subvención millonaria al proyecto que ya está ejecutando, el de Marismas Occidental.

Las nuevas normas que regulan Doñana prohíben expresamente acumular o enterrar hidrocarburos, materias primas o residuos en el subsuelo de Doñana.

Ahora, la Junta de Andalucía trata de desmontar este timo que se ha gestado con la connivencia del Gobierno central, acudiendo más allá, a Bruselas. Tras un encuentro entre el consejero andaluz de Medio Ambiente y el comisario europeo de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca, Karmenu Vella, el titular andaluz de Medio Ambiente quiere que quien levante las cartas marcadas de Gas natural y le obligue a cumplir las reglas de juego sea la Comisión Europea.

El consejero andaluz habla sin tapujos de "incompatibilidad", "contradicción" y de "mantener una lucha" contra los proyectos gasísticos en Doñana. Tiene claro José Fiscal que Doñana no es un sitio para almacenar gas y asegura que el Gobierno andaluz del que forma parte llevará a cabo "cualquier acción con visos de prosperar jurídicamente contra el proyecto".

Las nuevas normas que regulan Doñana, como el recientemente aprobado Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Espacio Natural, prohíben expresamente acumular o enterrar hidrocarburos, materias primas o residuos en el subsuelo de Doñana. Pero la norma llega por detrás de la realidad de los movimientos de tahúr de Gas Natural que ya habían logrado empezar a meter tuberías lindando con las zonas protegidas. También se aprovecharon de que el proyecto de "saladillo", el cuarto de la discordia, se autorizase antes de la entrada en vigor de la Ley de gestión integrada de la calidad ambiental.

Ahora, con unas reglas del juego que impiden hacer jugadas como la del gas dentro de Doñana, la intención del Gobierno andaluz es paralizar las obras y tumbar el proyecto. Para ello es esencial que Bruselas vea claramente que se trata de un único proyecto y le exija una evaluación conjunta.

El gran proyecto industrial de Gas Natural en Doñana –realizado a través de su filial Petroleum Oil & Gas España– consiste en la instalación de 70 kilómetros de gasoductos, la apertura de 16 pozos de extracción de gas, y la utilización del subsuelo de Doñana como almacén permanente de gas.