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"Procedemos a fumigar al pasaje"

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Usagi-D via Getty Images
Usagi-D via Getty Images

Vuelo transoceánico. Bogotá-Madrid. Tras más de ocho horas de las diez en las que está previsto el trayecto y con el pasaje acabado de despertar, se escucha por la megafonía del avión Boeing 787 de la compañía Avianca: "Siguiendo la normativa de seguridad vamos a proceder a fumigar al pasaje". Caras de asombro entre los pasajeros, que no acaban de dar crédito a lo que acaban de oír: "¿Fumigar al pasaje?". Y de repente, sin dar mucha capacidad de reacción, las azafatas de vuelo recorren cada uno de los dos pasillos con tres botes de aerosol en cada mano que aprietan al unísono rociando de insecticida por encima de las cabezas de todos los pasajeros. Algunos alcanzan a taparse antes de ser fumigados, pero la rapidez con la que actúan las azafatas hace que la mayoría acabe rociado en cabello, rostro o brazos. Incluidos bebés y embarazadas.

"Se trata de un insecticida, claro", me explica la responsable de las azafatas aún en el vuelo. ¿La razón? "El virus zika". En efecto procedemos de una de las zonas donde hay alerta por este virus que se asocia con los casos de nacimiento de bebés con microcefalia. Brasil es el país más afectado, pero la paranoia Zika ha invadido todos los países del entorno. En Colombia, las autoridades recomiendan a las mujeres no quedarse embarazadas ante el riesgo de que hayan contraído el temido virus.

Al preguntar por el producto utilizado, ya que no se lo han comunicado al pasaje, me responden que no saben qué es lo que esparcen por el avión durante el vuelo, y que simplemente les dan los botes de insecticida que corresponden a las características de cada avión. "En los vuelos que van a Gran Bretaña, tenemos que usar más insecticida aún".

En las fotos realizadas a uno de esos aerosoles de insecticida se puede leer el producto utilizado: Permetrina, un insecticida que se usa normalmente para los piojos y liendres, aunque entre sus indicaciones también está la de "evitar picaduras de mosquitos". En este sentido, dado que el zika lo transmite el mosquito Aedes Aegypty, parece que podría considerarse como una medida preventiva, pero al aplicar este insecticida tras 8 horas de vuelo, no parece creíble que sea una medida preventiva contra la picadura. Tampoco se han iniciado estas actuaciones de fumigación en el interior de los aviones seis meses antes, aunque este mismo mosquito también transmite el dengue, la fiebre amarilla y el chikungunya. 2016-05-10-1462891566-8108922-IMG_1849.JPG

Aunque todo apunta a que se trata de las medidas de prevención contra la propagación del zika, el Gobierno español no ofrece esta información en sus páginas oficiales de sanidad exterior. Tan solo indica en un documento oficial de recomendaciones a viajeros que acudan a países en riesgo por este virus que tomen medidas para evitar picaduras, y ofrece una serie de productos repelentes; aunque para menores de dos meses recomienda "evitar el uso de repelentes". En referencia a la permetrina -aunque no indica que entre las medidas se encuentre la de fumigar a los pasajeros que proceden de estos países-, sí indica que "no se debe usar permetrina directamente sobre la piel", sino que es un producto que sólo debe aplicarse en la ropa. El tipo de fumigado indiscriminado sobre los pasajeros que se lleva a cabo en los vuelos no respeta esta recomendación, ya que el producto cae sobre las cabezas y partes descubiertas de los viajeros.

Entre las precauciones médicas de la permetrina está que "se debe utilizar con precaución en pacientes con hipersensibilidad".

Aunque las responsables de comunicación de Avianca han sido consultadas sobre la idoneidad de informar a sus pasajeros de que van a ser rociados con insecticida antes del vuelo para evitar riesgos en la salud, no han respondido a las cuestiones planteadas, como la de haber tenido en cuenta que entre el pasaje puede haber bebés, embarazadas, lactantes o personas con problemas inmunológicos o respiratorios que podrían verse afectadas por este fumigado con insecticida. De hecho, entre las precauciones médicas de la permetrina está que "se debe utilizar con precaución en pacientes con hipersensibilidad", a la vez que se indica que los productos que contengan permetrina "pueden causar dificultad para respirar en individuos susceptibles, tales como las personas con asma". Para rematar, el vademécum de este producto previene de que "el uso seguro y eficaz de la permetrina no se ha establecido en los lactantes menores de dos meses de edad". También está catalogada como de riesgo B en embarazadas: "por lo tanto, la permetrina debe utilizarse durante el embarazo sólo si es claramente necesaria", de la misma forma que "no se sabe si la permetrina se excreta en la leche humana, y debido a una cierta evidencia de potencial tumorigénico de la permetrina en los animales, debe considerarse la posibilidad de dejar temporalmente la lactancia durante el tratamiento con permetrina".