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¿Demasiado mayor para llevar el pelo largo?

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LONG HAIR
Beate Pilgreen
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"Tienes el pelo muy -pausa- largo, ¿no?", me dijo el otro día una amiga, mientras se atusaba la práctica y pulcra melena que le llegaba hasta la barbilla.

Lo que mi amiga pensaba en realidad era "demasiado largo"; con ese pequeño matiz de "para tu edad" que persigue a las mujeres de más de 50 años como un perrillo sin dueño. Pero, como me conoce bien y tiene aprecio por su vida, fue inteligente y dejó el tema.

Aunque ahí estaba: la advertencia. La limitación. El control. De la mano de CUEROS CABELLUDOS UNIDOS, esa organización secreta de despiadados domadores de cabello cuyas estrictas reglas no permiten frivolidad capilar alguna en mujeres mayores, como, por ejemplo, tener un pelo con movimiento y con vida. ¡Pero qué atrevidos seguimos siendo algunos! ¿Qué será lo próximo? ¿Tener opiniones propias? ¿Una autoestima ilimitada y un estilo de infarto?

Llevo el pelo sin teñir y largo y me encanta porque tiene buen aspecto, está bien cuidado y es manejable. La longitud es perfecta para todo tipo de peinados, como colas de caballo, recogidos e incluso trenzas. Tengo suerte, por supuesto. Yo soy una criatura creativa e independiente y llevaría sin problema un pelo corto como el de Pink (a la que adoro), pero compadezco a todas esas mujeres que ya no son tan jóvenes y que ocupan altos cargos en política o en empresas. Porque se les han acabado los días de lucir pelazo. Todas llevan un corte universal.

Por supuesto, todos nos hemos dado cuenta de que Hillary Clinton (que tiene 68 años) lleva meses presentándose con el clásico peinado-casco, que se supone que tiene que transmitir que está a lo que está; aunque a mí me da la sensación de que se le va agarrotando el pelo a medida que avanza la semana. Tras una temporada de llevar una melena despreocupada por los hombros, vuelve a las firmes garras de la sede de los peinados-casco de CUEROS CABELLUDOS UNIDOS que han bañado en laca a una larga lista de políticas, desde Margaret Thatcher hasta Angela Merkel. Tu nivel de credibilidad es equivalente al de tu peinado.

La verdad es que la longitud del pelo no tiene por qué asociarse con el tipo de personalidad de una mujer, pero sí con los años que lleva en el planeta. Cuando cumple los 50, automáticamente pasa a ser miembro de CUEROS CABELLUDOS UNIDOS. Porque a esa edad es cuando se supone que una mujer "mayor" tiene que empezar a llevar el pelo corto, para que nadie la confunda con Beyoncé o con Rapunzel. Aparentemente, sigue sin estar bien visto que las mujeres mayores de 50 años lleven el pelo por debajo de los hombros. Solo hay algo peor: llevar el pelo largo y sin teñir; eso es una provocación en toda regla.

Me parece desconcertante, y casi gracioso, que una melena que sobrepase en diez centímetros a la medida estándar que dictan las leyes de la modestia haga que la gente se indigne como si esas mujeres hubieran traicionado a la sociedad y prácticamente hubieran revelado que son unas sociópatas capilares que necesitan asistir a un campamento de reconversión. Todo este triste ritual apesta a censura y a penitencia. El cordero sacrificado. El pelo robado. Siempre que las mujeres han sido demasiado salvajes, demasiado independientes o demasiado inteligentes la reacción ha sido la misma: cortarles el pelo y, de paso, la autoestima.

Pero basta ya de cuestiones perturbadoras. La verdadera pregunta que me planteo es la siguiente: ¿por qué narices querría alguien, independientemente de su edad, llevar el pelo corto a cualquier precio y sucumbir a un peinado sin gracia para emanar eficiencia como la pobre Hillary Clinton? No, no hay ninguna ley que prohíba llevar el pelo corto. No estamos hablando de melenas razonables como la de Helen Mirren o de pelos cortos como el de Sharon Stone. Estamos hablando de los pelos demasiado disciplinados e invisibles.

El concepto "pelo demasiado largo" -si es que existe-, tendría que ver con las proporciones y la calidad del cabello, no con la edad y las convenciones sociales. Yo siempre he seguido una regla muy sencilla: si tienes una cabeza llena de pelo, disfrútala mientras puedas. Especialmente porque, como todos sabemos, después de la menopausia el pelo tiende a jubilarse y a colgar perezosamente como un pensionista antes de la siesta. Ese motivo es suficiente para valorar un buen pelo.

Afortunadamente, cada vez vemos a más de estas mujeres seguras y despampanantes con pelo largo y cano, que se lo cortan con elegancia y lo lucen con gracia. Para ellas, su pelo transmite orgullo, experiencia y estilo.

Y ya que -remasterizando uno de los versos más famosos del poeta John Donne- ninguna mujer es una isla, permitidme que os informe de lo que opinan la mayoría de los hombres sobre las melenas largas y canas: les encantan. Así que a por ellas: daos de baja de CUEROS CABELLUDOS UNIDOS, quitaos el casco y dejad que el pelo crezca.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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