Sebastián Royo

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"Puedes confiar en Mitt"

Publicado: 29/08/2012 11:27

Con esta frase terminó Ann Romney su discurso durante el día inaugural de la Convención Republicana de Tampa. Ha sido un discurso sentido y personal que buscaba presentar una imagen humana de su marido para tratar de convencer a los indecisos de que voten por el ticket republicano el próximo noviembre.

Ann Romney ha articulado su discurso alrededor de la idea del amor. Durante la primera mitad ha hecho un elogio encendido del papel de la mujer que quizás era un poco inesperado (todos pensábamos que se centraría más en su marido) pero que tiene mucho sentido político y electoral. Todas las encuestas muestran que Romney esta muy por detrás de Obama en apoyo entre las mujeres. Esta es una brecha que se ha ido abriendo en las últimas décadas en las que el Partido Republicano se ha ido girando hacia posturas más conservadoras en temas sociales, como el aborto; y en la economía por los ataques al Estado del bienestar y a los programas sociales.

La imagen cada vez más consolidada de que a los Republicanos les falta corazón ha cristalizado entre las mujeres y se ha reflejado en las últimas elecciones. En una elección tan reñida como esta, que puede ser decidida por un puñado de votos, este puede ser un déficit insalvable para Romney, y por ello en las próximas semanas uno de sus objetivos prioritarios va a ser tratar de ganarse el apoyo de más mujeres y distanciarse de las posturas más radicales de su partido que las puede alienar. El inicio del discurso de Ann Romney se debe de interpretar desde esa perspectiva: tratar de conectar con las mujeres.

Al mismo tiempo. Ann Romeny tenía el objetivo de presentar a su marido desde una perspectiva personal y humana, no política. Este es otro déficit del candidato que no solo es desconocido, sino que es percibido como distante, frío, calculador y con poca empatía. Uno de los grandes objetivos de esta convención es precisamente presentar a Romney como una persona atractiva en la que se puede confiar.

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Ann y Mitt Romney en la Convención Republicana de Tampa. Fotografía: ROBYN BECK / AFP.


Todo el mundo conoce bien a Obama y tiene una opinión formada, a favor o en contra de él. Este no es el caso sobre Romney, que sigue siendo un gran desconocido. Esto es normal, porque para millones de votantes la campaña electoral empieza ahora con las convenciones de los dos partidos, y es a partir de este momento cuando van a prestar atención a los candidatos. Es la convención, y los tres debates programados para este otoño, los que darán una oportunidad única a Romney para presentarse a los votantes.

El factor personal es importante en la opinión de muchos votantes. Millones de votantes tomarán su decisión no tanto en función del programa electoral sino en base a qué candidato les gusta más personalmente (el llamado "likeability factor"). Muchos piensan que el test más importante para un candidato es convencer a los votantes de que se "quieren tomar una cerveza con él". Por triste o frustrante que esto pueda parecer, fue este "likeability factor" una de las razones que influyeron en las derrotas de Al Gore (un "empollón" con el que no quieres pasar dos minutos) o John Kerry (un "brahimi" elitista y distante incapaz de conectar con el americano medio); y lo que hacía a George Bush tan atractivo para millones de votantes. Es por ello clave para Romney presentarse como una persona normal, atractiva y de fiar.

Obama tiene ya poco margen para cambiar la opinión de los votantes que ya tienen una imagen muy consolidada sobre él y sobre su récord como presidente. Al mismo tiempo es improbable que la situación económica mejore y que le ayude electoralmente. Romney, por el contrario, tiene margen para seguir subiendo (o bajando) en la encuestas en función de cómo lo haga en esta convención y en los debates, que darán la oportunidad a los votantes de conocerle más y de hacerse una opinión más formada sobre él y sus ideas/propuestas.

Los Republicanos tienen dos estrategias fundamentales para ganar la elección: convertirla en un referéndum sobre el récord económico de Obama; y convencer a los votantes de que pueden confiar en Mitt Romney. La misión de Ann Romney era precisamente presentar una perspectiva humana de su marido como esposo, padre, abuelo, líder religioso, y hombre de éxito que todo lo que tiene se lo ha trabajado duramente, y que ve el éxito como una oportunidad para ayudar a otros.

Ann Romney ha presentado a su marido como un hombre real, con una historia de éxito basada en el trabajo y el esfuerzo, con una familia real, y que representa todo lo que hace a EE UU un país de éxito. Ann nos quiere convencer de que su marido "no nos va a fallar, y no nos va a dejar tirados". Su discurso ha sido un testimonio del carácter y de la valía personal de su marido. La reacción inicial al discurso parece haber sido positiva. Ella tenía que abrir la puerta y lo ha hecho con un discurso inspirador y poderoso. En los dos próximos días y semanas su marido tendrá que intentar cerrar el acuerdo con los votantes.

 
 
 
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