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Cine español: ¿qué queremos contar?

03/02/2017 07:20 CET | Actualizado 03/02/2017 07:20 CET

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Foto: EFE

Soy una de esas personas que cree en la capacidad de evasión del cine porque nos permite soñar. Salir de la sala y sentir que estás vivo, que la película que acabas de ver te ha hecho pensar, aunque sólo sea por un momento, y te permite mantener un debate. Quiere decir que ha valido la pena.

Esa pequeña transformación y sensación de velocidad, a mí personalmente me la produce la música.

Sí, he ido a ver La, la, land y, después de la escena de apertura de la película, mi acompañante y yo nos pusimos a aplaudir! Me habría puesto a bailar encima de las butacas o por el pasillo. Me di cuenta de que ya nadie aplaude en el cine, ni siquiera al final de la película.

Que una película te produzca lo mismo que una actuación en vivo quiere decir que ha captado todos tus sentidos y que estás vivo, como lo está nuestro cine.

En 2016, la cartelera española tuvo varios estrenos que superaron el millón de espectadores, empezando por Un monstruo viene a verme, con 4, 6 millones de espectadores y 2,3 millones de euros de recaudación. Cuerpo de élite fue visto por 1,1 millón de espectadores y ha tenido 6,5 millones de euros de recaudación y Kiki, el amor se hace y 100 años de perdón, cada una con más de 1 millón de espectadores y una recaudación de 6,1 millones de euros y 6,6 millones de euros.

Muchas de estas películas competirán por ser finalistas en los Premios Goya 2017.

Hasta ahí, todos creo que estamos de acuerdo en que nuestro cine llega cada vez más al público con temas más cercanos a la audiencia. El problema realmente es saber qué es lo que inspira a nuestros cineastas: ¿las audiencias de televisión, la violencia, la denuncia social, la tragedia, el sexo? Todos ellos temas clásicos en la narrativa visual.

La combinación de una buena historia en un contexto novedoso no es fácil. Creo que los grandes temas se nos escapan en el cine. Lo que ofrece nuestra cartelera es más parecido a lo que ofrece la pantalla de televisión cualquier noche antes de acostarnos: violencia, sexo, prostitución y mucho agresividad, los clásicos temas de las películas de televisión para ganar audiencia. Lo peor es que todos estos temas se normalizan dentro de nuestra sociedad. Nos acostumbramos a ver en la vida real noticias de agresiones, desapariciones y muertes horribles. Ahí es donde uno no sabe dónde empieza la ficción y dónde acaba, y cómo contribuimos a establecer la norma desde la gran pantalla.

Por eso me ha sorprendido positivamente que entre las películas favoritas a los Premios Goya 2016 esté El Olivo, de Iciar Bollaín. Más allá de la trama, plantea un tema que nos tiene que hacer pensar a todos: nuestro hábitat, nuestro espacio como humanos, ejemplificado en un olivo.

Aun así, como sé que el esfuerzo de llevar acabo una película es infinito, a todas y a todos les deseo mucha suerte en la gran Gala del Cien Español, Los Premios Goya.

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