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No soy esa madre

26/01/2016 07:08 CET | Actualizado 26/01/2017 11:12 CET

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No soy esa madre que se tira en el suelo para jugar contigo a My Little Pony. No soy esa madre que construye ciudades enteras en Minecraft. No he aprendido a jugar a Pokémon y no pienso hacerlo. Soy plenamente consciente de mis carencias como madre, al menos en este aspecto.

Agradezco mucho que a mi marido le guste ver dibujos animados y jugar a videojuegos. No puedo evitar sonreír cuando le veo jugar al fútbol con los niños en el jardín (prohibido jugar con pelotas dentro de casa, por favor). Me río cuando se hacen cosquillas, se pelean de broma y juegan sin parar.

Pero es que no soy ese tipo de madre.

Yo era esa joven futura madre, muerta de miedo, pero decidida a traerte a este mundo y quererte como nadie. Era esa madre soltera que trabajaba hasta las tantas y, aun así, bailaba, cantaba y reía con sus dos hijos. Antes de que nacieras, era esa madre que se comía una tarta de queso para notar cómo te movías (y porque me encanta la tarta de queso).

La primera vez que te vi, supe que te querría para siempre. Cuando nacieron los demás, me pasó lo mismo. Cuando acababas de nacer, era esa madre que no se podía dormir por estar mirándote. Me acuerdo como si fuera ayer, puedo notarte acurrucado en mi pecho. Ahora, cuando te veo dormir, todavía te imagino hecho un ovillo con el típico pijama de bebé, con tu poco pelo y con esas largas y oscuras pestañas.

Yo era esa madre que te mecía durante toda la noche, dándote palmaditas y cantándote nanas. Era esa madre a la que le daba un ataque de pánico cada vez que te dabas un golpe o te hacías un moratón. Era esa madre que besaba tus heridas. Era esa madre que se pasaba horas en urgencias esperando a que te pusieran una escayola o una venda. Era esa madre a la que te aferraste el primer día de guardería. Era esa madre que trabajaba desde casa porque me necesitabas.

Soy esa madre que firma las notas, comprueba los deberes y prepara comidas. Soy esa madre que va al médico y al dentista contigo y a las reuniones con tus profesores. Soy esa madre que lleva ropa barata para que tú puedas ir al colegio con camisetas que, por lo que valen, parecen haber sido cosidas por los deportistas más famosos del mundo.

Soy esa madre que cuenta chistes malos, desafina al cantar y hace el tonto sólo para verte sonreír. Soy esa madre que no cambiaría esas sonrisas por nada del mundo.

Soy esa madre que te quiere más de lo que puede explicar. Esa madre que intenta demostrártelo por todos los medios.

Pero la mayor parte del tiempo siento que soy esa madre que falla.

Soy esa madre que lucha contra una depresión crónica. Soy esa madre que sufre trastorno de ansiedad. Soy esa madre con trastorno por estrés postraumático. Soy esa madre que padece migrañas crónicas. Soy esa madre que tiene pánico constantemente. Soy esa madre que va al médico más que a la peluquería. (Ya ni me acuerdo de la última vez que fui a la peluquería... Por cierto, tengo médico mañana).

Soy esa madre que lucha cada día por hacer las cosas que hay que hacer para tener una vida normal. Soy esa madre que lava la ropa aunque tenga que parar para recomponerse. Soy esa madre que se asegura de pagar la factura del agua para que puedas ducharte. Soy esa madre que te corta las uñas, te compra pasta de dientes y te obliga a ponerte desodorante.

Pero también soy esa madre a la que se le olvidan las cosas. No las cosas importantes como los cumpleaños o la Navidad (aunque es verdad que últimamente el Ratoncito Pérez deja más cartas que dinero...), me olvido de las cosas que ya me has dicho. Me olvido de que ayer, jugando a un videojuego, metiste 5 goles seguidos... ¿o eran 6? No me acuerdo, se me olvida.

Soy esa madre que sabe lo que te pasa sólo con mirarte, que te escucha cuando estás triste, enfadado, feliz o emocionado. Aunque se me olviden los nombres de tus juguetes, cuántas canastas ha metido LeBron James en su último partido o los nombres de tus Pokémon favoritos.

Soy esa madre que mataría a cualquiera que se atreviera a hacerte daño.

Soy esa madre que está tan mal que a menudo no tiene fuerzas ni para hacer la cena. Soy esa madre que deja que comas cantidades insanas de macarrones y de pizza. Soy esa madre que acumula montañas de ropa sin doblar porque le duelen demasiado los brazos. Soy esa madre que se agobia con facilidad. Soy esa madre que se esconde cuando las cosas le superan. Soy esa madre que llora en el baño cuando te decepciona.

Soy esa madre que no puede dormir por las noches porque se preocupa por vosotros. Soy esa madre a la que le encantaría guardarse todos vuestros abrazos, besos y "te quiero" para los días en los que solamente se escuchen portazos.

Soy esa madre que os quiere tantísimo. Me salváis la vida cada día. Soy esa madre que intenta ser la madre que os merecéis, aunque no sea la que queráis.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros

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