Susana Martínez Vidal

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El futuro de la pasarela

Publicado: 23/09/2012 10:10

El año nuevo empieza aquí. Después del verano. Aunque no lo dicte el calendario, lo determina nuestras ansias de novedad. Por eso septiembre es el mes de moda en mayúsculas. Durante estos treinta días Madrid, New York, Londres, Milán y París desvelan al mundo la imagen de los nuevos tiempos, con procesos no tan nuevos.

Los desfiles de moda no han perdido su magia, pero sí su lógica. Necesitan un nuevo orden conceptual. La velocidad vertiginosa de la tecnología y el fácil acceso y deshecho de la información los han desnaturalizado.

El calendario de moda está anticuado. El clima es un factor obsoleto para clasificar las colecciones y las temporadas ya no rigen el armario. La moda se hace instantánea mientras los tiempos de comercialización siguen un ritmo decimonónico. Y las tendencias se deciden según el estado de ánimo de uno mismo y no de un diseñador.

Por si fuera poco, resulta paradójico vender exclusividad retransmitiendo online un show. Definitivamente ha cambiado la forma en la que el mundo ve, siente y consume moda.

Los desfiles fueron durante décadas el paradigma de la exclusividad. Unos pocos acudían a ésta función única donde artistas, modelos, aristócratas, periodistas y compradores arropaban a un creador para invocar la estética de la nueva temporada. Con una invitación nominal y un estricto control de entrada, el show se mostraba una única vez y apenas duraba 25 minutos. La moda marcó siempre así su iniciático territorio. Hasta que se hizo global.

Hoy los desfiles se emiten en tiempo real y son presenciados por cientos de miles de personas en todo el planeta. Internet ha dinamitado las puertas de acceso y ha convertido la pasarela en el principal espectáculo de la cultura pop.

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  • Leticia Dolera, muy fan de la marca, guapísima

  • Raquel Sánchez Silva y su reciente marido

  • Olivia de Borbón

  • La modelo Teresa Vaca

  • Candela Sastre, hermana de Inés

  • Nuria March

  • El actor Pablo Rivero

  • La actriz Aída Folch

  • Los Tous: Rosa y Salvador


Famosos en la Madrid Fashion Week


Antes el diseñador presentaba su colección, las revistas la interpretaban y las tiendas la vendían. Una rutina inamovible que duraba un año y que hoy está desfasada. El consumidor ya no espera a las cabeceras de moda para informarse, ni tampoco a las tiendas para comprar.

En un mundo internet-dependiente los tiempos de comercialización no pueden ser los del siglo pasado. Y la pasarela no puede acortar los plazos porque no produce todo lo que desfila. Necesita esperar la respuesta del comprador. Por eso hay prendas que jamás llegan al punto de venta.

Hoy, después de un desfile, el producto se requiere de inmediato. Los francotiradores digitales invaden la blogosfera con las recién estrenadas tendencias. Una vez que las has visto, las deseas. No quieres esperar. El impulso de compra no se mantiene indefinidamente. Contener ese deseo sin duda hace perder ventas.

O ganarlas. Las cadenas de distribución como Zara y H&M saben lo importante que es producir rápido y llegar el primero. Cuando la auténtica creación se pone a la venta está desgastada porque ha perdido parte de su exclusividad y de su sorpresa. Se ha fracturado el instinto natural de ver, desear e imitar. Ahora la copia llega antes al punto de venta que el original.

La cultura low cost acerca la tendencia de las firmas de lujo a un público que antes las desconocía y ahora las anhela. Lo que ha hecho que el sector globalmente crezca. Por eso los diseñadores aceptan encantados firmar colecciones para H&M. O Inditex esponsoriza la pasarela de Madrid Fashion Week. Es evidente que aunque Zara no desfila, sí vive de la pasarela.

En el siglo XX las ubicaciones en un desfile reflejaron con precisión el establishment de la industria. Ya no. Hay nuevos jugadores. En la cuarta fila puede encontrarse un editor de complementos con más seguidores en la web, que el director de moda sentado en primera fila. Hoy poder es impacto real. No tiene que ver con el cargo o popularidad y sí con la capacidad de influir en la gente. No basta con emitir un mensaje. Se trata de convencer y movilizar a tu público.

Pero son los bloggers los nuevos protagonistas y los que han irrumpido en la moda generando un seísmo estructural. Adquirieron rápido predicamento en las redes porque su opinión no estaba supeditada a los intereses de ningún medio. Las firmas, sorprendidas de su éxito, les prestaron una gran atención y quisieron atraerles. Y se convirtieron en los reyes del nuevo mensaje de moda independiente. Algunos siguieron fieles a sus principios. Otros supeditaron su criterio y se dejaron querer.

Lo cierto es que el blogger dispara inmediatamente después del desfile y moviliza a un sector masivo que compra en cadenas de distribución. Mientras que el editor de moda, lo hace seis meses después, porque se alimenta de la pasarela, respeta su turno y no sale a escena hasta poco antes de la comercialización.

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Entrevista a Gala González, una de las blogueras españolas más influyentes en moda, disponible en su web www.amlul.com.


Un galimatías de comunicadores que ha puesto en cuestión la celosa jerarquía de la moda y que ha aumentado la confusión sobre quién tiene más valor y cuáles son las prioridades.

Mientras tanto emerge una nueva generación de diseñadores que parecen reclutados para no eclipsar la personalidad de la casa. Más sobrios y discretos que sus predecesores, prefieren el couture salon a las interminables pasarelas de prêt à porter. Raf Simons por Galliano en Dior; Hedi Slimane por Pilati en Yves Saint-Laurent o Christophe Lemaire por Jean-Paul Gaultier en Hermes, son algunos ejemplos. Atrás quedaron las personalidades complejas que necesitaban una vida excitante para inspirarse. Los nuevos creadores, más que artistas son corredores de fondo, capaces de encerrarse en un despacho y trabajar día y noche para satisfacer el apetito voraz de un mercado que exige colecciones cada dos meses.

La pasarela camina hacia una nueva ilusión dispuesta a todo menos a debilitarse. Desfilará hacia la exclusividad con shows más íntimos y privados que compaginará con espectáculos 3D mucho más mediáticos. Se alejará de las tendencias radicales, modificará el calendario con continuas presentaciones y vivirá su momento de gloria en la web con espectáculos estelares centrados en la imagen y el estilo de vida, sin pretensiones comerciales.

Se transformará radicalmente porque así lo pide el mercado. El futuro de la pasarela no puede seguir caminando hacia el pasado.

 

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14:29 de 29/09/2012
Bien Susana por tu reflexión.
En definitiva, la moda tiene que sobrevivir en la "red global", donde todo está interconectado y todo es interdependiente. Ya no se puede fragmentar por geografías o como dices climas. La información fluye permanentemente y las acciones y los efectos se producen y reproducen constantemente. Como en los mercados financieros, ya es difícil saber dónde empiezan y acaban las cosas, y se ha solucionado con la denominación "riesgo sistémico". ¿Habrá una moda sistémica?
Al final, en esa malla global, cobra protagonismo el "evento o nodo individual": la pasarela, o la aparición de alguien famoso en un restaurante con un nuevo modelo. La red se encarga del resto. Como sistema complejo y "adaptive", en su caos, es imposible de predecirse o de manipularse. Pero el efecto es bello, como la formación caótica de los copos de nieve: ¡qué belleza, sin diseñador!
Lo mismo pasa en la moda.
Algo ocurre y se trasmite a todo el mundo y produce efectos al otro lado de la tierra, incontrolable, impredecible.
El efecto mariposa de la moda.
19:28 de 11/10/2012
Toda la razón Jose Luis. Me encanta que lo denomines el efecto mariposa de la moda. Y si, es cierto, es impredecible, pero también calculado. No se puede prever el alcance, pero si la partida. Dentro de ese caos sorprendente y en cadena hay mucho de estrategia provocada. Si no manejas mínimamente tu identidad en internet, puedes caer en sus redes.
20:00 de 26/09/2012
Si no llega a ser por tu estupendo artículo no hubiera reparado en la transformación tan profunda que ha vivido, vive y le queda por vivir a la industria de la moda. Una industria que además de miles de millones, mueve miles de ilusiones.
La moda, como la cocina, el cine... forma parte de ese nuevo concepto de "cultura" en el que no solo caben las bellas artes, la literatura, la música ó las humanidades.
Las redes sociales y la universalización de internet sirven al propósito de difundir la moda de forma instantánea; los procesos de producción, distribución y logística actuales al de transformarla en artículos de consumo de masas casi con la misma inmediatez.
Pero que todo ocurra tan deprisa y tan globalmente no justifica que aceptemos sin mas la reproducción incontrolada y "deregulada" de las creaciones de los diseñadores que apenas alumbradas las ven plagiadas, copiadas, muy a menudo vulgarizadas, y comercializadas despreciando su intención.
¡Menos mal que los desfiles mantienen la magia! En parte por reunir a modelos, "celebrities", actrices ó aristócratas; por sus espectaculares puestas en escena; por la exquisitez del atrezzo....
Pero quiero pensar que en parte también por lo que tiene de homenaje al creador y a su obra.
Por la celebración de su imaginación, su genio, su provocación, audacia...
¡Como un instante mágico! Porque "el valor" le disputa la hegemonía al precio en un mundo en el que si no es " low cost" casi nada tiene cabida.
15:28 de 12/10/2012
Nuria el carácter de tendencia tan genuino de las colecciones de moda ha invadido otras áreas como la gastronomía o el cine, como bien destacas. Si no es nuevo, no es bueno. Se desprecian muchos productos valiosos porque no son novedad. Y en esa carrera por parecer más nuevo, la copia tiene ventaja porque se elabora con menos calidad y con tiradas extremas que abaratan su producción. No sólo sucede en la moda. Nos queda no confundirnos y conocer el valor real que cada producto tiene.
06:41 de 25/09/2012
Hola Susana,
Se nota a la legua que sabes de lo que hablas y estoy de acuerdo contigo en lo que a la evolución de las pasarelas respecta y me ha hecho reflexionar sobre aspectos en los que no había pensado. Muy bueno el artículo.
De todas maneras, a mí las pasarelas me parecen un show más como cualquier otro al que asistiría como experiencia fascinante pero creo que no influyen a la gente de a pie. La buena moda está en la originalidad, mayor cuanto se huya de la manipulación global. Para mí el diseño de moda es arte, es belleza pero cuando es uno el que lo crea o mezcla se siente más feliz porque es más uno mismo.. El futuro de las marcas de lujo está en los países emergentes que necesitan ampararse en logos para sentirse seguros en su "nuevo status" o quizás en la juventud que no ha alcanzado su personalidad. El primer mundo el mundo de los cultivados, los que no tienen complejos ni necesitan aparentar están a otra onda. Para ello hay que viajar, conocer gente diferente, ser abierto de miras, no encasillarte en un nivel social determinado, vivir..mira precisamente en eso nos puede ayudar a los consumidores la globalización.
En fin, el mundo etá cambiando de manera vertiginosa lo mismo ocurre con la moda. Por eso, no es de extrańar que la pasarela cambie.
02:16 de 14/10/2012
Amaia, estoy de acuerdo contigo. El logo como símbolo de status es la mirada de los países emergentes. El primer mundo consume menos y rechaza más la evidencia de las marcas. El fenómeno No Logo da muestra de ello. Incluso firmas como Prada en su tienda de Rodeo Drive en Los Ángeles ha prescindido de su nombre.
10:24 de 24/09/2012
Me encanta la reflexion que das sobre la moda y de las diferentes velocidades de produccion y consumo.
Realmente impactante saber que llega antes la copia del producto que el original. La moda se esta convirtiendo en un fastfood de usar y tirar, muere la tendencia muere la ropa.
Eso deberia generar un analisis sobre consumismo responsable, independientemente de comprar moda o comprar ropa que se adapte a nuestro cuerpo, que favorezca y refleje nuestra personalidad y nuestro estado de animo.
Este es el juego de la moda entre creador y comprador, que ofrecen, que escojo, que necesito y que me compro. Ese es el exito de un creador de moda llegar al armario de alguien.
El problema es; que el que penso, ideo y creo, no es el que no produjo ni el que lo vendio..... y entonces? Quien es el que tiene que cambiar?
15:37 de 12/10/2012
Otro término interesante en este foro, fast food de la moda. Cristina, si quien crea no llega a tiempo el círculo no se cierra. O lo cierran otros que corren más. Dicen que la moda ya no crea nada y que es una consecución de ideas revisadas. ¿Qué diferencia hay entre copia e inspiración? La velocidad de los nuevos tiempos impone otros modos y otra velocidad. Ya lo dijo alguien, hoy el mundo ya no es del mejor, si no del más rápido. Esa es la cruda realidad, por injusta que nos parezca.
22:34 de 23/09/2012
Hola Susana: tu interpretación sobre el cambio de ciclo en la comunicación, distribución y consumo resulta interesante, pero hay matices: el primero y mas importante es que los desfiles están programados para la prensa y las colecciones difieren mucho de lo que luego llegara a las tiendas, al menos en pret a porter. Por ello, aunque los grandes distribuidores acceden a 6 meses vista a la información sobre la ropa que, supuestamente, nos pondremos a la siguiente temporada en tiempo real, al final nada tiene que ver con el contenido de las tiendas, máxime si éstas son multimarca, donde la personalidad del comprador imprime a cada establecimiento un halo único de distinción. Lo segundo, la influencia de los blogers, el mi me conmigo mismo que impera en la red y los intereses económicos han mermado su credibilidad, haciendo que sus consejos y su nube sea para consumo interno entre los propios blogers, los cuales al final saben de moda lo que la media del consumidor de a pie. Ojo, existe alguna excepción, nada es totalmente aplicable a todos pero si en la mayoría de los casos, y máxime en Espańa. Si la reflexión de que moda es Zara, H&M y algún otro como Assos, vamos dados. Tercero, la decrepitud del estado actual de la moda se debe a los monopolios de las grandes industrias donde el diseñador no importa y si el NOMBRE de la marca y si los estilistas encargados de decidir que es o no es tendencia.
02:05 de 14/10/2012
Irela a las pasarelas acuden periodistas y compradores. No sólo informadores. Si que es cierto que algunos desfiles sólo pretenden llamar la atención para impactar a los medios de comunicación. Aumentar la presencia en los medios potencia la imagen de marca lo que revaloriza la firma a la hora, por ejemplo, de vender perfumes. Aunque no vendan su moda. La belleza es la principal fuente de ingresos de muchas firmas. Las distribuidoras de moda no ven las tendencias seis meses si no un año antes. Estoy de acuerdo en que los grandes monopolios han perjudicado la identidad de los creadores. La reflexión no es que la moda es Zara, Assos y H&M si no que las nuevas tecnologías han favorecido el plagio sobre el original. Y es importante ajustar los tiempos para no darles tanta ventaja. Hay que reconocer el valor creativo.
14:25 de 23/09/2012
Hace tiempo que las pasarelas han perdido el norte. Bien, el norte el sur y cualquier sentido de la realidad. Hemos visto desde señoras que desfilan eseñando el trasero, hombres vestidos con faldas... Dudo que ninguno de estos desfiles tengan la más minima influencia en lo que vestiremos. Y lo peor no es su falta absoluta de utilidad, si no que se celebran gracias a subvenciones públicas que pagamos todos para que unos iluminados den rienda suelta a su imaginación.
15:41 de 12/10/2012
Imagino que te refieres a diseñadores que reciben una subvención, desfilan en la pasarela y luego no producen la colección. Sin duda muy lamentable.
Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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13:25 de 23/09/2012
En todo el artículo no creo que aparezca ni una sola vez la palabra "elegancia"; confirma mi tesis de que las pasarelas en nada se diferencian de la estanterías de un supermercado. Se trata de vender un producto a quién lo quiera comprar; no tiene más misterio. Eso que llaman moda no es más que una charada estética que determinados fulanos tutelados por la Sr Wintour y compañía deciden imponernos "manu militari" a los demás desde un ático de Park Avenue. Si quieres ser elegante no vayas nunca a la moda. Contempla un desfile y haz exactamente lo contrario, de este modo siempre serás cool.
15:44 de 12/10/2012
Siempre se ha dicho...Las mujeres vulgares son adictas a la tendencia. Las elegantes, pactan con ella. Por encima de la moda siempre estará el estilo.
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Superusuario de El HuffPost
LopezAzor
Hoy, ha de ser mejor que ayer.
11:26 de 23/09/2012
¿Que es una pasarela?. Un escenario donde la mujer es objeto de todo tipo de vejaciones, la hacen desfilar con unos cuerpos que rozan en el esqueleto humano, con caras tapadas, con el culo al aire, con los pechos fuera, con peinados o cabezas rapadas. ¿Que imajen quieren dar de la mujer?. Donde están esos penosos trapos de pasarela, por ninguna calle del mundo se ve nada semejante. La mujer de hoy, política, ejecutiva,empresaria,financiera y ama de casa, gracias a Dios, se pone otros medelos. Un desfile de modelos es algo trasnochado, ofensivo para la dignidad de la mujer que solo ha valído para que una casta de aristócratas comprasen ropas intimas a sus mujerzuelas de compañia. Afortunadamen te, estamos en otros tiempos.
02:08 de 14/10/2012
Hay desfiles gloriosos. El problema es que los medios de comunicación sólo se hacen eco de la imagen más impactante. No de la más bella o creativa. Y la distorsión en muchos casos es total.