Criticar, señalar, pitar en el portal de un político, no es violencia, es pura protesta. Es legal. Pacífico. No usan armas, sólo pegatinas. Es desobediencia civil, jarabe democrático prescrito por el pueblo. Los tachan de violentos, los señalan como terroristas, y pretenden que nos quedemos mirando el dedo. Vuelven a equivocarse: ellos no son los violentos.
Las protestas surgen como actos simbólicos que lo primero que reclaman es razón y dignidad, más allá de las exigencias materiales. Por ello, son eficaces desde el primer momento. En primer lugar, para quienes se movilizan. No es cierto que no sirvan para nada. Al menos, sirven para poder seguir mirándose en el espejo.
"Las cinco de Sol" dan un gran paso. Nos reafirman, nos ilusionan, nos comprometen. Son aire fresco. Y eso no podrán pararlo. Cada vez somos más los indignados. Y seguiremos sumando. Y cambiando. Con pequeños actos, si los sumamos, podemos cambiar muchas "cosas". Empecemos cada uno por hacer nuestra parte.
Animo a la Federación de Jóvenes Investigadores a investigar y denunciar una situación que afecta a sus futuros miembros. Se trata de los sueños rotos de los jóvenes que ven frustradas sus vocaciones investigadoras y del futuro de nuestra sociedad, que tiene que encontrar en la I+D una vía sostenible de prosperidad.
Las ideas y propuestas que se desarrollan en este "libro rojo" ponen "verde" a los mercados, a los viejos mecanismos de participación y a esa derecha títere de sus propios intereses económicos y antisociales. Pero al mismo tiempo, es un libro que dibuja de verde un futuro de rebelión, contestación social, nueva representación institucional y transformación.
Argentina y España, otra vez hermanadas por una tendencia: 11-S, 15-M, 7-D, 10-D, 8-N, son todas siglas que identifican las fechas de movimientos sociales, incidentes o hechos políticos de relevancia. ¿Es una construcción de la que están abusando los medios para lograr titulares de impacto o un recurso más de las redes sociales?
Oigo decir todos los días que el 15M tal, el 15M cual, y sinceramente, no tengo el placer de conocerle. Conozco a personas que salen en los desahucios y los paran, conozco a personas que ocupan casas abandonadas y se las dan a la gente que se queda en la calle, personas que dan su tiempo libre para crear nuevas formas de pensar conjuntamente, personas que difunden día a día toda nueva información que no cubren los medios oficiales. Pero no son el 15M.