En tiempos movedizos, en momentos en que pocas cosas parecen seguras, mirar a África ofrece la certidumbre de estar asomándose al futuro. Con sus problemas, claro que sí, y no fáciles, pero con la confianza de quien está dando pasos hacia su pleno desarrollo. Las mujeres africanas, desde luego, lo están haciendo así.
Una carretera asfaltada que hace tres años no existía. Unos postes eléctricos que han iluminado la vida de miles de africanos que hasta ahora vivían en la oscuridad. Cientos de kilómetros de pistas que han deforestado la sabana para unir estratégicamente las fuentes naturales del oro negro recién descubierto en uno de los cuatro países más pobres del mundo.
Se ha producido un notable incremento en educación en los países africanos, pero se mantienen las notables deficiencias del sistema educativo, que tienen su origen en causas similares a las que han restringido el crecimiento económico. El estado de la salud en la mayoría de la región es deplorable, consecuencia en parte del bajo nivel de renta.
Los investigadores no contaban con una normativa del Gobierno según la cual para que cualquier organismo conceda una subvención es necesario que el Ministerio de Hacienda envíe un informe, en este caso al de Cultura, indicando si las comunidades autónomas a las que pertenecen las universidades solicitantes cumplen el objetivo de déficit.