Alemania no es la responsable de la imposición de una política de austeridad a ultranza y palo seco que está devastando las esperanzas de millones de europeos. Hilemos un poco más fino: la autoría de tal política tiene nombres, que no son otros que Angela Merkel, la CDU y las clases dominantes del país.
Alemania necesitará a medio y largo plazo 200.000 trabajadores cualificados, la mayoría ingenieros, médicos y enfermeros, que piensa reclutar en los empobrecidos países del sur de Europa: ya hay cerca de medio millón de portugueses, italianos, griegos y españoles ganándose la vida en Alemania. Y el éxodo de los jóvenes españoles no cesa, aunque las estadísticas no recogen a los que subsisten con minijobs o echando mano de las ayudas sociales.
El Instituto Goethe cabalga a lomos de la crisis española. El desplome de nuestra economía ha multiplicado el interés de los jóvenes por aprender alemán. "Las cifras suben y suben: un 40% más de inscripciones en el año 2011, y hasta finales de 2012, incluso un 60% más que en los años anteriores al boom", reconocen en dicho instituto.
La palabra Rabenmutter significa, literalmente, madre cuervo; y en sentido figurado, mala madre. En Alemania, socialmente está muy mal visto que una madre lleve a su hijo a la guardería a los pocos meses: y que una mujer concilie la vida laboral con la familiar es muy difícil: malos salarios, malas posibilidades...