La baja natalidad que existe en Alemania, un país que según nos comentan algunos comienza a ser el "geriátrico" de Europa, exige a las autoridades alemanas poner la vista en otros países para captar aquellos trabajadores que les permitan cubrir los huecos que no pueden ser asumidos por los jóvenes alemanes.
Los Migueles atravesaron en 38 horas el camino que separa Cáceres de Wuppertal. Elena, Michel y Javi embarcaron en Alicante en un vuelo con destino a Colonia. Raúl es licenciado en Filología Hispánica. Todos huyen de su país con la esperanza de que Alemania les devuelva la sonrisa que una crisis borró del rostro de toda una generación.
El fútbol alemán no ha cometido los pecados de italianos, ingleses y españoles. Todos los clubes están saneados, los estadios son modernos y confortables, el precio medio de la entrada es de 30 euros, mientras que en España es de 53 euros. Lo veremos con nuestros ojos. Prepáranse. La Bundesliga dominará el fútbol europeo.
La narración de lo ocurrido antes de la crisis ignora a menudo que en España éramos campeones del rigor presupuestario para, al contrario, tratar de explicar los problemas que nos afectan como consecuencia directa del derroche, antes que explicarla por los desequilibrios causados por la integración en el euro.
En el sur podemos recrearnos en las debilidades de Angela Merkel, la dama de hierro 2.0, pero debemos desperezarnos intelectualmente y pasar a la acción. La situación de emergencia humanitaria a la que se encaminan importantes capas de la población de países como Grecia, Portugal, Italia y España así lo exige.
En Alemania, todos los partidos apoyan la estrategia de conservar a gente bien preparada en sus puestos de trabajo, incluso cuando hay un ciclo de desaceleración económica, porque eso permite mantener la base de profesionales cualificados necesaria para intensificar la producción cuando la economía inicie un nuevo ciclo ascendente.