Cuando la enfermedad nos golpea necesitamos buscar información. Y lo hacemos por todos los medios disponibles. Si el sentido común gobernara nuestras sociedades buscaríamos la forma de potenciar el criterio de todos los profesionales para que prestaran el mayor servicio social posible.
Estas políticas de exclusión del sistema de salud son potencialmente peligrosas para la salud pública, son contrarias a la ética médica, y suponen un retroceso enorme en el respeto a la dignidad humana.