Los bancos han actuado como cualquiera de nosotros si necesitáramos dinero: acudir a un banco, en este caso el BCE. El funcionamiento es similar al que conocemos para un préstamo hipotecario: el BCE otorga préstamos en función de las garantías que pongan los bancos, que son productos financieros de cierta calidad.
Las noticias que me llegan desde España y desde Europa me tranquilizan a corto pero me inquietan a largo, porque nos enfrentamos a una de las peores crisis de nuestra historia con unas instituciones desgastadas y carentes de creatividad e imaginación. Los partidos políticos, los sindicatos, la banca y las administraciones públicas han perdido mucha credibilidad, o no tienen ya prácticamente ninguna.
A diferencia de Chipre, Argentina buscó proteger a sus entidades financieras, más allá de las arduas discusiones entre los banqueros y las autoridades. Dos de los principales del país estaban en serias dificultades. Otros, antes de cerrarse por insolvencia, fueron adquiridos o absorbidos por sus competidores.