Sólo una industria en fase terminal está tan ciega como para suponer que los recientes acuerdos firmados por Google en Bélgica y en Francia van a suponer un cambio significativo en su relación económica con el gigante de las búsquedas. Google es una empresa, no una ONG dedicada a sacar a la Prensa del pozo de los números rojos, y ha basado su negocio desde el primer día en la innovación tecnológica, es su terreno, en él tiene pocos competidores. La influencia, sin embargo, ha sido siempre la sustancia del negocio de los medios.