Todo un año escuchando que la central nuclear de Garoña iba a funcionar hasta 2019 y que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ratificaba la continuidad, y resulta que ha sido al revés. Los dueños no quieren la ampliación de la explotación de la nuclear en las condiciones actuales, y el CSN ha publicado a última hora de ayer el trámite técnico de cómo pasar página.