Lo más importante en los debates televisados no son los detalles estratégicos ni las cifras. Como demostró Ronald Reagan, el objetivo de los debates es elegir a un líder moral. Y para eso tenemos que contemplar una representación. Reagan no discutió sobre detalles estratégicos ni sobre cifras.
La inseguridad, para sorpresa de todos, ni siquiera fue abordada en alguno de los dos debates oficiales entre los los cuatro candidatos presidenciales mexicanos, que este 1 de julio competirán por el voto de casi 80 millones de ciudadanos.