Creo que Charb reivindica en cierto modo el derecho a molestar, porque las viñetas de Mahoma molestan a mucha más gente de a la que hacen reír, y lo reivindica a un coste personal muy alto, por lo que cabe alabar su valentía.
A tono con los tiempos duros, agosto no ha sido un paréntesis reparador. A velocidad de vértigo se han acentuado las contradicciones entre el defectuoso diseño de la moneda única y la insoportable ausencia de instituciones para defenderla de los especuladores y políticos para sostenerla.