El primer encuentro fue un desastre. Por un lado, el chico que me encontré era como el hermano feo del de las fotos. La segunda cita tampoco fue mejor. Terminamos acostándonos, pero entre medias me robaron el bolso y el abrigo en el bar donde quedamos.
Puede ser que nuestra forma de ser no agrade o no encaje a alguien que estamos conociendo, pero cuanto antes conozca nuestro proyecto de pareja, de vida y nuestra escala de valores, antes dejaremos de perder el tiempo.