Maserati tiene unos planes muy ambiciosos. Después de ser rescatada hace dos décadas prácticamente por Ferrari de una muerte más que segura, ahora la marca del tridente busca un punto de inflexión para pasar de sus ventas actuales de 5.000 unidades anuales a una ambiciosa cifra de 50.000.
Que el coche que no necesita conductor se va a convertir, más tarde o más temprano, en una realidad en nuestras vidas, es algo que hasta los más escépticos están asumiendo.