Cuando yo leí la vida de ese conde de Sandwich, adoré inmediatamente a Woody Allen. Pero Ferran Adrià ha dado un paso más. Allen se inventó una vida, pero Adrià la ha encarnado. Y eso tiene muchísimo más mérito.
La mejor manera de disfrutarlas es en crudo; en su estado natural. Pero lo cierto es que en el otro extremo, encontramos frutas que mejoran y revelan su ADN una vez cocinadas: el membrillo o las peras con motas moradas son un claro ejemplo.
Durante los postres había surgido una acalorada discusión sobre la originalidad en el arte culinario. La época era mala para todas las artes. La originalidad se hallaba en decadencia. También había decadencia y laxitud en la gastronomía.