El PP nunca ha sido partidario del Estado de las Autonomías y tiene una fuerte añoranza del centralismo político, pero en estos últimos años su inclinación contra el Estado Autonómico ha encontrado nuevos argumentos.
Además de recortar tienen que desprestigiar y humillar a los colectivos víctimas de sus tijeras. La irritación social crece por momentos. No es sólo una cuestión de precios y de salarios, sino de dignidad y de modelo social.