Exigimos una moratoria para pagar la deuda, auditar su legitimidad y dedicar recursos al crecimiento económico. Dar ese paso será importante y valiente, porque después de ese punto de partida es cuando se podrá negociar con los tenedores de la deuda un tipo de interés y un plazo de amortización sostenible.
Un plan para reducir el desempleo y no para reducir el déficit. La exigencia de reducción del déficit que plantea Europa y que busca cumplir a rajatabla el Gobierno es un planteamiento equivocado, y más ahora que se pone en duda el estudio de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, en el que basan sus argumentos los que defienden la austeridad.