Las consecuencias de la crisis económica en España se pueden comparar a las de la Guerra Civil: miles de españoles formados están teniendo que emigrar para tener una esperanza de futuro. Se trata de una generación en la que invertimos mucho dinero a través de impuestos y que generarán riqueza en otros países.
A Juan Espino, un grancanario de 31 años, 135 kilos y casi dos metros de altura el mundo de la lucha canaria se le quedó pequeño, así que decidió probar suerte fuera, primero en Brasil, después en Corea y finalmente en Senegal, adonde llegó hace más de dos años haciendo el camino contrario al de tantos otros emigrantes.
La Bestia transporta personas además de mercancías. Miles de centroamericanos se suben al techo de los vagones cada año con la intención de llegar a EE UU. Las bandas de delincuentes pueden secuestrarles y tratar de sacarles dinero a cambio de dejarlos con vida, a las mujeres les pueden violar, les pueden asaltar y dejar sin dinero, que se pueden caer del tren...
La baja natalidad que existe en Alemania, un país que según nos comentan algunos comienza a ser el "geriátrico" de Europa, exige a las autoridades alemanas poner la vista en otros países para captar aquellos trabajadores que les permitan cubrir los huecos que no pueden ser asumidos por los jóvenes alemanes.
Marina del Corral decía que los jóvenes españoles están emigrando al extranjero por su "espíritu aventurero". Yo le diría que anda muy equivocada. Los verdaderos aventureros son los que no tienen más remedio o que deciden quedarse en España y tienen que buscar un trabajo en nuestro país y los que se atreven a regresar.
Pese al drama que supone decir adiós a tu familia y cruzar la frontera, cuesta creer que la secretaria de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, haya cometido la torpeza de asegurar públicamente, sin ruborizarse ni pedir perdón, que la emigración se debe "al impulso aventurero de la juventud".