Lo que el debate ha dejado en evidencia es que con una huida hacia adelante no se puede romper esa sensación de lejanía entre la política y la gente. Y Mariano Rajoy está en esa huida: escondiéndose tras las reformas económicas que presenta como "inevitables" y zafándose así de todo el malestar de la calle.
Hace unos días el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, salió con vehemencia en defensa del bipartidismo y el orden establecido. Y lo hizo para anunciar que si se hundía, España se convertiría en el paraíso de "partidos estrafalarios". Personalmente a mí lo que me parece estrafalario es un partido que paga a sus líderes en sobres; que lleva una contabilidad en B; que mantiene como ministros a personas sospechosas de estar en tramas corruptas. Yo creo que la ciudadanía lo que está reclamando a los partidos son: honradez, transparencia y democracia. Algo que en este momento está mucho más del lado de pequeños.
La hipótesis (no oficial) que se maneja en círculos ecologistas es que Garoña se cierra por graves problemas de seguridad. Ya en su momento el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) obligaba a serias mejoras en la central para alargar su vida. Pero el accidente de Fukushima ha complicado las cosas.
Uno de los aspectos menos explicables y más fáciles de cambiar es el de la existencia de límites porcentuales para que los partidos puedan entrar en los Parlamentos y Ayuntamientos. ¿Es acaso ésta una regla democrática? ¿Por qué un partido con menos del 5% o del 3% no tiene derecho al escaño que los votos le dan?
Una vez más surgirá en este caso el debate sobre hasta qué punto el severo impacto de Sandy tiene o no que ver con el cambio climático causado por el ser humano. Se trata de un debate interesante, pero estéril. Tal vez Sandy ponga el cambio climático en la agenda de la campaña presidencial americana, en la que estaba ausente.
La sentencia de un juzgado danés conocida el martes por la que Dinamarca deberá indemnizarnos por las semanas de cárcel que pasamos tras aquella acción debe ser también motivo de reflexión. Ojalá sirva para volver a animar un activismo que ahora mismo se ha convertido en imprescindible, porque la sociedad necesita retomar la iniciativa y forzar cambios profundos.