Desengañémonos, repetimos, repetimos y volvemos a repetir. La tensión entre los arquetipos a seguir y la originalidad ha obligado a la estética a establecer toda una gradación de proximidades respecto a los referentes que va desde el plagio al homenaje, pasando por la copia, la imitación, la inspiración, la influencia o la similitud.
Es un auténtico tesoro de contento y una mina de pasatiempos la exposición de retratos y tempranas ediciones en la Biblioteca Nacional de las obras de sor María de la Antigua, sor Marcela de San Félix o Fernández de Alarcón... Produce una emoción profunda por sí misma, no necesita padrinos de ningún tipo.
La necesidad agudiza el ingenio y España es ahora un hervidero de ideas y creatividad. A pesar de la depresión que le da a uno al leer las noticias desde el extranjero, hay otra marca España de la que hablar: españoles que en lugar de sentarse a esperar a que llegue su oportunidad han salido a buscarla.