La Moraleja es una explotación agrícola industrial en Salta, al norte de Argentina. Es la segunda empresa más importante de una provincia que le facilitó los negocios. La Moraleja tiene un gerente argentino, Maximiliano Klix, pero el hijo de Sanchís, instalado en Buenos Aires donde la empresa también tiene oficinas, es el presidente. La explotación agrícola está exenta de pagar impuestos, beneficio del que goza la actividad industrial en la provincia.
Como un juguete roto, nuestro sistema no funciona. Nuestras instituciones democráticas no son un juguete, pero se han utilizado como si lo fueran. Se han manoseado para enriquecerse una minoría, pero han gozado del amparo de inquietantes mayorías. No sé qué más tiene que suceder para que haya una reacción rotunda y colectiva.