Las carreras de coches siempre han sido y siempre serán, afortunadamente, un deporte donde la técnica, el material, cuenta tanto o más que los pilotos que lo conducen en pista. Es el automovilísmo un deporte donde no se juzgan las manos del piloto, sino el resultado del conjunto coche-piloto-equipo.
La situación de polarización del éxito puede agravarse hasta extremos insospechados con la nueva reglamentación de motores. O también puede ocurrir que acabemos aceptando la idea de Bernie Ecclestone de utilizar un único motor en todos los coches, que convertiría a la Fórmula 1 en un certamen de escuderías ensambladoras.