El desafío clave para América Latina es aprovechar las condiciones externas aún favorables para consolidar los avances logrados en la última década y sentar las bases de un crecimiento sostenido. Para ello, será necesario reforzar aún más las posiciones fiscales, evitar excesos financieros e incrementar la productividad.
A diferencia de Chipre, Argentina buscó proteger a sus entidades financieras, más allá de las arduas discusiones entre los banqueros y las autoridades. Dos de los principales del país estaban en serias dificultades. Otros, antes de cerrarse por insolvencia, fueron adquiridos o absorbidos por sus competidores.
De esta crisis no se saldrá sin una fuerte -aunque no única- presencia de lo público en la generación de crecimiento y empleo. A no ser que se considere que un escenario deseable sería el de una alta tasa de paro permanente que ayudase a la bajada estructural de los salarios y las condiciones laborales.