el VIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo: "El lenguaje de la crisis" ha reunido durante dos días en San Millán de la Cogolla a periodistas, economistas y lingüistas para analizar las relaciones que se establecen entre la realidad que estamos viviendo y las palabras con las que se denomina; entre la crisis y en cómo nos referimos a ella.
Fútbol, garaje, penalti, escáner, póster, chequeo, flirtear, zapear, béisbol, eslogan, estrés... son términos con los que convivimos habitualmente. Sin embargo, todos son adaptaciones a la ortografía española de otras lenguas. Este es un proceso muy propio del español, que cuenta con la correspondencia casi unívoca entre sonidos y grafías.
En muchas ocasiones creamos palabras o retomamos otras que ya existen para dotarlas de un nuevo significado que se ajuste más a la realidad que queremos representar. Desde el punto de vista del idioma, lo interesante en estos casos es analizar la estructura del término, ver qué matices semánticos aporta frente a otros similares y observar qué uso hacen de él los hablantes.
En el sector de las tecnologías de la información se usa el término big data para aludir a un conjunto de datos que por su volumen, variedad y por la velocidad a la que necesitan ser procesados supera las capacidades de los sistemas informáticos habituales: en la Fundéu recomendamos utilizar en español el término "macrodatos".
El fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina o, al menos, eso creían muchos; algunos de los cuales, llamados preppers en inglés, llevaban años preparándose a conciencia para sobrevivir al fin de los tiempos. Recomendamos emplear como equivalente en español a prepper la denominación preparacionista.
Entre los nuevos términos que verán la luz en el 2014, y que ya aparecen en la edición electrónica del DRAE, se encuentra friki, definido de la siguiente forma: (Del ingl. freaky). 1. Extravagante, raro o excéntrico. 2. Persona pintoresca y extravagante. 3. Persona que practica desmesurada y obsesivamente una afición.
Al margen de analizar las intenciones y connotaciones sociales que pueda tener la elección de una expresión como sotf porn frente a porno, o de evitar hablar de literatura erótica para desmarcarse de los libros que ya se escribían con este contenido, la expresión equivalente en español es porno blando, en contraposición al porno duro.
Palabras como aula, hacha, agua, área, águila y habla son las causantes de algunos de los errores más comunes que cometemos los hispanohablantes. Todas ellas son sustantivos femeninos, por lo que los artículos, demostrativos o adjetivos que las acompañan deberían tener igualmente género femenino. Sin embargo no es así.