Mi marido y yo nos levantamos el lunes amenazando la pervivencia de la especie. Un par de veces. Esa tarde me acordé de mi tía Feli, que estuvo intentando perpetuar la especie durante décadas y no hubo forma: mi tío Jorge no perpetuaba nada más que sus borracheras. Y de Marta y María, que han adoptado a una preciosa niña china. Hablé con José, mi amigo el cura, que amenaza la pervivencia casi constantemente y con mi vecina Juana y su marido Carlos, que se casaron a los setenta y seis.
Malta me ha reventado en la cabeza y en el corazón, porque al decir Malta solo puedo evocar a Tonio Borg, que con ese nombre de pescado y apellido de tenista va a ser, ay, el próximo comisario de Salud de la UE. Quien está en contra de la igualdad LGTB no puede legislar en materias como el VIH/Sida.
Ya está bien de que la Iglesia opine de todo y sobre todo. Debería manifestarse únicamente sobre asuntos relacionados con su fe y su religión y no inmiscuirse en los asuntos terrenales, que por lo visto tanto le inquietan. Ya está bien de que la Iglesia monopolice los ritos sociales: los matrimonios, los bautizos, los entierros...
Tras siete largos años de incertidumbre y más de 22.000 bodas, el Tribunal Constitucional ha dado carpetazo al recurso de la vergüenza presentado por el PP. Rajoy se comprometió a respetar y acatar la decisión. Esperemos que cumpla y frene aquellas voces que seguramente surgirán en su partido exigiéndole que modifique la legislación vigente.
Para los niños y adolescentes sigue siendo un martirio ser o parecer diferentes en cuestión afectivo-sexual. No hay una estructura que les proteja, que les diga que estén tranquilos, que aprendan a conocerse sin despreciarse a sí mismos, sin miedo a ser rechazados, sin pánico a perder el afecto familiar.