Hace unas semanas nos sorprendió con unas declaraciones en las que afirmaba que los homosexuales deberían sentarse en el parlamento detrás de un muro. Parece mentira que un hombre que puso en juego su vida y pasó sus buenas temporadas en la cárcel por la democracia, tenga un sentido tan bastardo de ésta.
Tuvo que pasar tiempo hasta que, harta ya de estar harta, fuera capaz un día de buscar una ayuda y lanzarme a ella: una dirección en la guía de teléfonos se materializó en una librería especializada en homosexualidad a la que mi ansiedad y mis pies llevaron, casi sin pensar. Y me quedé plantada, allí delante.
No es ninguna súperestrella del fútbol mundial, pero su nombre ha salido en todos los medios. desde hace unos días, Robbie Rogers, californiano de Palos Verdes y de apenas 25 años, es ya exfutbolista. No lo deja por ninguna lesión, ni por ninguna adicción, ni por ningún delito. Lo deja porque es gay.
Hay quien piensa que las posibilidades publicitarias para el primer futbolista que se reconozca homosexual serán infinitas, pero la realidad dice que los clubs piensan que su activo se devaluaría en venta de camisetas e imagen y los agentes que será mucho más difícil conseguir un traspaso millonario.
Tras siete largos años de incertidumbre y más de 22.000 bodas, el Tribunal Constitucional ha dado carpetazo al recurso de la vergüenza presentado por el PP. Rajoy se comprometió a respetar y acatar la decisión. Esperemos que cumpla y frene aquellas voces que seguramente surgirán en su partido exigiéndole que modifique la legislación vigente.