El conflicto de la Sanidad en Madrid tiene una sola vía hoy día: volver atrás ya no es una opción. El salto al vacío de un colectivo como el sanitario debería hacer prender la chispa en el resto de colectivos sanitarios del Estado, otros grupos ciudadanos, otras comunidades deberían tomar conciencia de que su abismo llegará, es cuestión de tiempo.
Entramos en la tercera semana desde que comenzó el conflicto. Lejos del desánimo la sensación es que SE PUEDE. Los profesionales de todas las categorías han sentido como propio el ataque a la sanidad pública, creemos en ella como profesionales y como pacientes que somos o seremos. Estamos dispuestos a llegar al final.
Laurentino, Alberto, Carlos y Marcos han estado 23 días en huelga de hambre colectiva. Anoche, 27 de noviembre, abandonaron los cuatro que resistían. Sus voluntades deseaban proseguir pero sus cuerpos estaban cerca de lugares de donde no se vuelve sin secuelas y amigos, familiares y médicos recomendaron parar.
Viniendo a trabajar escucho en la radio que la AMYTS y todos los sindicatos convocan dos días de huelga el 26 y 27 de noviembre. Ha sido un jarro de agua fría, otra vez una indecisión, un paripé, una tomadura de pelo a las esperanzas de los que creemos en la sanidad pública, no sólo facultativos. Yo también soy paciente de la sanidad pública.