La verdad es que Brasil no tiene nada que ver con el estereotipo fiestero que nos han vendido. Si bien es cierto que en carnaval aquello es la viva estampa de Sodoma y Gomorra, el resto del año sus habitantes son gente super super tranquila. Así pues decidimos pasar unos días con sus noches en las paradisíacas playas de Paraty.
Entras por la puerta y te dan un vinito y una puntita de embutido marino (salchichón, caña de lomo, butifarra, lo que quieras) que los pruebas y te convences de que igual voladores no existen, pero que cerdos marinos hay fijo. Y que se alimentarán con ricas bellotitas de algún alga-encina de las profundidades.