Las consecuencias de la crisis económica en España se pueden comparar a las de la Guerra Civil: miles de españoles formados están teniendo que emigrar para tener una esperanza de futuro. Se trata de una generación en la que invertimos mucho dinero a través de impuestos y que generarán riqueza en otros países.
Somos nosotros los que hemos estado estudiando sin parar mientras trabajábamos. Somos nosotros los que hemos dedicado más de la mitad de nuestra vida a la investigación. Los que defendimos nuestras tesis con el ánimo de que empezaríamos una carrera sólida. Somos nosotros a los que han condenado a la cola del paro.
Animo a la Federación de Jóvenes Investigadores a investigar y denunciar una situación que afecta a sus futuros miembros. Se trata de los sueños rotos de los jóvenes que ven frustradas sus vocaciones investigadoras y del futuro de nuestra sociedad, que tiene que encontrar en la I+D una vía sostenible de prosperidad.
Si queremos avanzar hacia un nuevo productivo, lo primero que tendremos que hacer, lo más importante, es derogar la actual reforma laboral y aprobar urgentemente otra que potencie los consensos internos y facilite un clima laboral de respeto al trabajo y, si es posible, la participación de los trabajadores en nuestras empresas
Si hay que recortar, se recorta, pero no es lo mismo evitar hemorragias e infecciones aplicando a la herida un hierro candente que servirse inteligentemente de un bisturí. Por cruel que sea la imagen, es la que asalta cuando se ve cómo se manejan algunas partidas presupuestarias para afrontar la crisis.
La semana pasada hemos entrado en una fase decisiva de la política comunitaria en dos temas que nos deberían interesar a todos: la financiación de la I+D y la conservación de nuestros océanos. El Fondo Marítimo seguirá subvencionando la adquisición de motores de alta potencia para la "guerra" contra los peces.
Conversaba esta semana con una amiga periodista sobre la disyuntiva entre políticas de "café para todos", frente a políticas de estímulo de la excelencia en tiempos de crisis. No se trata de hacer lo uno o lo otro, sino de tener una política que no financie lo malo, siga financiado lo bueno, promueva lo muy bueno e incentive la excelencia.