Cuando un número notable de catalanes (que viven y trabajan en Catalunya) dicen sentirse por igual catalanes y españoles, pueden expresar una combinación de inclinaciones de pertenecer simultáneamente a dos naciones catalanas (una cultural y otra cívica) y a una española (pero de énfasis más administrativo). Lo que la visión centralista no puede aceptar es la pertenencia dual.
La UE no desea la independencia de Cataluña, y la desaconsejará. Pero si se produce, no nos engañemos, reevaluará la situación en función de esta nueva realidad. Cataluña, una economía del tamaño de la de Portugal, en la zona de paso entre el resto de Europa, y la Península y el Norte de África, es casi indispensable para el proyecto europeo.
La desaparición del déficit fiscal no tendría el mismo efecto si ello diera lugar a una reducción de la presión fiscal (que podría tomar distintas formas con impactos muy distintos) que si se aprovechase la mayor disponibilidad de recursos para financiar servicios públicos en mayor cantidad o de mejor calidad.
Parecería que en el complejo clima político que vive Cataluña apenas hay puntos de acuerdo entre los diferentes partidos, especialmente entre la derecha catalana y la derecha española, entre CiU y el PP. Pero hay algo más en lo que coinciden Mas y Rajoy: en su afán por atraer a los votantes del PSC.