'Grândola Vila Morena', la mítica canción de Zeca Alfonso que sirvió de clave en Radio Renascença para el inicio de la Revolución de los Claveles vuelve a sonar con fuerza en Portugal. Con ella, los manifestantes se presentan ante los políticos. Aquí, en España, está siendo adoptada por los nuevos movimientos sociales.
Quiso irse de manera sencilla como había vivido, porque la muerte, su muerte, es parte de la vida. Falleció sobre la 1:30 de la madrugada del pasado lunes en su casa de la calle Cea Bermúdez de Madrid. Sólo hoy lo hemos sabido. Se ha ido sin la pompa que rehuía. Que la música y las palabras le acompañen, maestro.
'Fuerzas Económicas de Nuestro Tiempo' (Ed. Guadarrama, 1975), de José Luis Sampedro, me sorprendió no solo por su aguda visión de la política económica como herramienta imprescindible para alcanzar la justicia social. Quedé fascinado por la claridad y sencillez con que exponía ideas complejas que consideraba incomprensibles.
Se nos ha ido una de las mentes más brillantes de nuestro país y todo un ejemplo de lucha social y de compromiso intelectual. Pero nos queda el deber moral de continuar su proyecto, buscando conquistar nuestro lugar en el mundo. Por todas partes transpira y sobrevive el pensamiento al que Sampedro dio forma con sus obras.
Las protestas surgen como actos simbólicos que lo primero que reclaman es razón y dignidad, más allá de las exigencias materiales. Por ello, son eficaces desde el primer momento. En primer lugar, para quienes se movilizan. No es cierto que no sirvan para nada. Al menos, sirven para poder seguir mirándose en el espejo.
Obama dará el discurso del Estado de la nación y esperamos palabras resolutas sobre la reforma migratoria. Es el resultado de más de 10 años de activismo organizado, persistente y efectivo. El movimiento de los soñadores nos muestra adónde podemos llegar a través de la acción colectiva y no hay ninguna razón por la que activistas españoles no puedan efectuar los cambios que desean.
El 25 de enero se han cumplido dos años de las protestas en la plaza Tahrir de El Cairo, una distancia prudente como para hacer balance. Se perdió el miedo. Ningún poder está seguro porque esas tres fases que dibujó Foucault -rebeldía, rebelión y revolución- pueden volver a activarse cuando menos se lo espera.
Argentina y España, otra vez hermanadas por una tendencia: 11-S, 15-M, 7-D, 10-D, 8-N, son todas siglas que identifican las fechas de movimientos sociales, incidentes o hechos políticos de relevancia. ¿Es una construcción de la que están abusando los medios para lograr titulares de impacto o un recurso más de las redes sociales?
Si El Sistema tuviera una sucursal en España, el modo de dividir indignados no le resultaría excesivamente complejo. Al Sistema podría ocurrírsele que no sería una idea descabellada alentar cierto sentimiento catalanista que fuera, además, antiespañolista. De esa manera, la fuerza del colectivo se vería disminuida al quedar dividida en dos.