Existen límites que ni siquiera Instagram puede pretender salvar con sus nuevas condiciones. Para empezar, no siempre podemos considerarnos autores de nuestras fotografías, porque no toda fotografía es una obra. ¿La diferencia?... Una obra es una creación original mientras una fotografía es una simple captación de una realidad exterior.
La disyuntiva se presenta ahora para cada usuario: ¿acepto que Instagram reutilice mis fotos para esos fines que escapan a mi control o no lo acepto? Si es negativa, tal vez deba plantearme abandonar Instagram y no subir una sola imagen más. Sencillamente, porque no puedo negociar individualmente, y no tengo realmente otra opción.