Un poco más que dos aeropuertos en Castellón de la Plana o la inversión de Zara en España durante este año, pero no contar con esa cantidad puede estrangular el sistema de ciencia e investigación en España.
Once personas dándole patadas a un balón, por muy bien que lo hagan y muchas emociones que generen, eso, por sí solo, constituye simplemente mostrar las vergüenzas de un pueblo viejo que ya piensa poco.