Comparando una persona rica con una pobre, lógicamente el rico va a pagar más por el hecho de que tiene más ingresos, pero no es cierto que los ricos paguen más para sostener la sanidad. El argumento no se sostiene en el caso del IRPF, que es progresivo, y tampoco en el del IVA, que pagan unos igual que otros.
Más que nunca, toca fijarnos en la letra pequeña de los datos económicos. Puede que el 2013 sea en términos de crecimiento algo mejor de lo que creíamos hace unos meses. Pero no nos engañemos: mientras que pensemos que se pueden destruir otros 400.000 empleos y que el consumo de las familias puede caer otro 3% en un año, la economía española estará dibujando un encefalograma plano.