Acaba de concluir la primera edición de 'La Voz', último boom televisivo adaptado con éxito en más de 40 países, con una versión tan buena y espectacular que no entiende ni de crisis ni de bonos basura ni de diferencial alemán. Reconozco que pocas cosas me han parecido tan emocionantes y con tanta carga de buen rollo como su primera etapa.
A lo largo de dos días me he encontrado a corrillos por esta ciudad bonita y amable, que alberga el único festival solo de televisión que se celebra en España. Y que cada año es mejor y más grande, y tiene más repercusión, y está mejor montado y es más valioso para la ciudad y para las televisiones.