Juzgar la ofensa a los sentimientos religiosos en un tribunal no religioso es como ir a misa para solucionar un ERE. Un sinsentido. Así que cada uno en su casa y dios en la de quien le deje entrar.
La única manera factible de alcanzar la total laicización es mediante la confrontación. No se pueden quitar privilegios a la Iglesia sin perjudicarla y esperar que no se defienda. Pero el Estado puede hacer lo mismo.