Nos llaman terroristas y analfabetas, y, mientras tanto, Gallardón nos muestra su cara más dura. Mientras nos quita nuestros derechos intenta convencernos de que nos hará un gran favor, y es que algunos aprendieron mucho de la Sección Femenina, aquello de que las mujeres debíamos "aguantar por nuestro bien".
¡Otra vez!, Gallardón, el Partido Popular y los obispos coinciden en el propósito de limitar el acceso a recursos sanitarios seguros como estrategia de control de la sexualidad y la reproducción de las mujeres... y parece que tienen la intención de imponer una ley retrógrada, aun a riesgo de criminalizarlas o atentar contra su vida.
El Gobierno de España está apelando falsamente a los estándares de derechos humanos de la ONU, quizás con el objetivo de disfrazar de "legal" el interés moral e ideológico del PP. No podemos permitir que este tipo de argucias confunda a la opinión pública y nos arrastren a un retroceso trágico en nuestros derechos.