Todos tenemos un reto importante: resistir. Resistir ante una crisis feroz, que afecta al consumo que disminuye cada mes, y los libros no son un bien de primera necesidad, aunque sí importantes.
Me puse en el lugar del autor de cualquiera de esas novelas que se venden al peso, para imaginar qué podría sentir si llegara a enterarse. Tendría que ser una experiencia muy deprimente.