Lo que vengo a contarles y a denunciar aquí son las "enormes pasiones" que despierta un pequeño animal de veinte centímetros de altura y tres kilos de peso. Es entrar él en escena e inmediatamente suele aparecer un conserje o un vigilante de seguridad para decirnos que de inmediato debemos abandonar el lugar.
Los perros dan trabajo, cierto, pero algunos han logrado que sea del remunerado. La creciente presencia de canes urbanos a los que sus dueños quieren mantener limpios, guapos, sanos y, a ser posible, tener correctamente educados, sirve para generar empleo, aunque muchas veces se trate de trabajos informales y poco o nada regulados.
Esta semana algunos dueños de perro habrán sentido la tentación de mudarse a Zaragoza: el Ayuntamiento tiene previsto modificar la Ordenanza Municipal sobre animales y en breve sería posible ir en transporte público con mascota y, se establecería un horario para poder pasear a los perros sin correa.