Todo comenzó en el pasado mes de febrero cuando falleció una vecina, en el choque frontal contra un camión. Fue la gota que colmó el vaso, ya que en los últimos años, en ese tramo se produjeron 15 víctimas mortales. Desde entonces, los convecinos, con el apoyo del alcalde, Luis Lloret, han estado cortando el tránsito por la carretera, dos veces al día, hasta prohibir la circulación de vehículos pesados.
Un país cuyas alas flaquean está abocado a prolongar su recesión por el castigo que ello supone para un sector, como el turismo, que representa el 10,2% del PIB de nuestra economía y aporta casi el 12% del empleo. Y las perspectivas, por mucho que el Gobierno trate de maquillar las previsiones de los indicadores, sólo invitan al pesimismo.