Mientras Urdangarin y Bárcenas se disputan el nuevo título de Facineroso del Año, en el resto de provincias también se contribuye a aumentar la saga de malvados conocidos. La corrupción, apropiación indebida, el fraude fiscal y el cohecho, desgraciadamente han sido y son frecuentes a todos los niveles en nuestra singular nación.
Ha aumentado el consumo responsable y local, también los huertos urbanos y la creación de empleos basados en términos de sostenibilidad. Forma parte de un nuevo esquema de vida, en el que el capitalismo puro tiene ya poco que hacer si queremos recuperar un reparto medianamente equitativo de nuestra modesta riqueza.