¿Cuántas personas más tienen que sufrir, llorar e incluso morir para que se paralicen todos los deshaucios? ¿Será necesaria una huelga de hambre? Lo que está en juego es la dignidad de la gente. Dignidad representada por sus viviendas, por sus vidas. ¡Menos mal que la Constitución española garantiza una vivienda digna para todos!